Acceso Universal 2011

Compartimos el consenso del Grupo Asesor Internacional (GAI).
Johannesburgo, Sudáfrica – Abril 2011

Solo la historia podrá evaluar el impacto que tiene el sida en la humanidad, pero una cosa es segura: la respuesta global a esta epidemia ha modificado el paradigma del desarrollo social y económico al identificar y actuar sobre principios compartidos que son esenciales para el éxito: el VIH no se combate solo, es necesario trabajar en conjunto. Los derechos humanos son fundamentales. Las comunidades más afectadas han de estar en el centro. Las normas de género tradicionales pueden ser obstáculos. La asignación y distribución de los recursos necesita una coordinación rigurosa y una responsabilidad mutua. Los jóvenes heredarán los problemas que la generación actual no pueda resolver.

Una crisis a nivel mundial requiere una movilización a nivel mundial. Así actuaron 182 países en la Declaración Política de 2006 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, tomando una medida que se tituló Acceso Universal. La premisa es muy simple: cuando cada país logre que todos sus habitantes tengan acceso universal a la prevención del VIH, tratamiento, atención y apoyo, se pondrá fin a esta epidemia.

En 2010 y en 2011, 117 países han estudiado la situación de su progreso respecto al acceso universal. Estas evaluaciones han resultado en varias consultas regionales. Un Grupo Asesor Internacional formado por múltiples participantes y autorizado por la Junta Coordinadora del Programa de ONUSIDA, examinó las conclusiones a las que llegaron los países y las regiones, así como otros estudios y declaraciones regionales. El GAI ha encontrado un gran y continuo apoyo para el movimiento del Acceso Universal. Gracias a estas consultas, el GAI ha establecido recomendaciones y ha concluido que ahora hay cinco desafíos globales fundamentales. El consenso del GAI no profundiza en cada detalle de cada respuesta, sino que destaca dónde son necesarias las acciones.


LOS DERECHOS HUMANOS SALVAN VIDAS

Ninguna respuesta al sida puede ser efectiva a menos que combata la discriminación y la exclusión. Los estigmas y las leyes punitivas en contra de los hombres que tienen relaciones con hombres, de los transexuales, de las personas que hacen uso de las drogas, de los trabajadores sexuales y de los migrantes, perjudican a los programas.

A las mujeres y las niñas se les niegan sus derechos humanos rutinariamente. Tienen un menor acceso  que los hombres a la educación, nutrición, atención sanitaria y oportunidades económicas. Muchas sociedades siguen tolerando o justificando la violencia contra las mujeres y las niñas.

Hasta que no se protejan los derechos humanos de todas las personas, el VIH seguirá expandiéndose.

  • El marco internacional de los derechos humanos debería actualizarse para incluir los derechos sexuales.
  • Se debería hacer uso de mecanismos regionales y nacionales, desde fueros a servicios legales, para facilitar el acceso a la justicia de las personas cuyos derechos han sido violados.
  • Los parlamentarios, los jueces, los encargados del cumplimiento de la ley, los educadores, los medios de comunicación y los líderes civiles y religiosos deberían movilizarse para construir una cultura sin discriminación, de tolerancia y respeto.
  • ONUSIDA debería liderar el proceso de desarrollo y uso de un conjunto de indicadores de derechos humanos para el control, la responsabilidad y la elaboración del  presupuesto  nacional.
  • There must be zero tolerance of violence against girls and women.
  • Debería haber tolerancia cero con respecto a la violencia contra las mujeres y las niñas. La homofobia se ha de combatir. Debe haber tolerancia cero con respecto a la violencia en contra de los homosexuales y de otros hombres que tienen relaciones con hombres, así como de los transexuales


PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO: DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

El tratamiento ha conseguido que el sida pase a ser de una sentencia de muerte al desafío que supone una atención de por vida. Ha dado esperanza, restablecido la productividad e incentivado a la gente a conocer si están afectados por el VIH. Ha creado una nueva forma de entender la prevención del VIH. Aun así, los costes de los medicamentos para el sida siguen siendo demasiado elevados, y a menudo están sujetos a intereses económicos.

La tuberculosis (TBC) es la mayor causa de muerte de los afectados por el VIH, y se debe prestar atención a la hepatitis vírica y a otras infecciones secundarias. La prevención se ha quedado alarmantemente rezagada con respecto al tratamiento porque es difícil hablar de las causas de las nuevas infecciones (sexualidad, desigualdades de género, diferencias socioeconómicas y uso de drogas). Los estigmas que hay alrededor de estos temas y alrededor del sida en sí mismo, siguen obstaculizando el apoyo y el interés hacia los servicios. Los programas de prevención que están bien diseñados funcionan. Las familias y las comunidades son clave para su logro.

  • Los países y las comunidades deben tener sus propias respuestas al VIH y exigir una completa implementación de estrategias basadas en datos que tengan objetivos ambiciosos.
  • Los jóvenes han de tener un acceso sin restricciones a una educación sexual de calidad, y a  servicios sexuales y de reproducción sexual íntegros.
  • Se deben facilitar servicios para la reducción del daño a todos los usuarios de drogas para prevenir el VIH.
  • Cada país debería facilitar y promover acceso a un tratamiento del VIH continuo y completo, tan pronto como sea posible. Los servicios de tratamiento deberían integrarse en los servicios de atención sanitaria sexual, reproductiva, de maternidad y en los relacionados con la tuberculosis.
  • Todos los países deberían eliminar los obstáculos existentes en la producción, importación y exportación de medicamentos genéricos que salvan vidas, para minimizar los costes de tratamiento. Asimismo, deberían usar todos los mecanismos disponibles para lograr una terapia antirretrovírica más sencilla, asequible y de alta calidad.
  • Los programas nacionales deberían impulsar la prevención mixta. Las diferencias religiosas y culturales no deberían impedir la provisión de servicios que salvan vidas.


LÍDERES INSPIRADORES

Los grandes líderes tienen una visión de futuro muy clara y emplean todos los medios éticos, técnicos y políticos para hacerla realidad. Hacen frente a temas difíciles, recopilan datos elaborados por las partes interesadas, y dirigen con el ejemplo. El sida afecta a la sanidad, la educación, la economía, la justicia, género, la religión, el trabajo y la política en todo el mundo. A nivel hiperendémico salpica a la agricultura, el agua, los sistemas sanitarios, el transporte, la vivienda, la cultura y el deporte. Debido a esta diversidad, es necesario que existan líderes formados no solo en el gobierno, sino también en la sociedad civil, en las comunidades afectadas, en el ámbito científico, en los sindicatos, en los medios de comunicación, en las organizaciones basadas en la fe y en el sector privado.

  • Los países deberían invertir en nuevos y valerosos líderes, sobre todo jóvenes, para dirigir programas coordinados que se comprometan con las comunidades más afectadas por el sida.
  • Los líderes deberían desafiar las creencias populares y los prejuicios, promover la justicia y asegurar que se escuchan las voces de los marginados y de otras minorías.
  • Los programas deberían ser liderados por personas que comprenden y hacen uso del poder de la inclusión y la solidaridad.


INVERTIR Y PROPORCIONAR RECURSOS: SER MÁS INTELIGENTE

Todas las inversiones que se hagan ahora y en el futuro han de estar basadas en datos reales y han de distribuirse llevando a cabo el principio de “conoce la epidemia, conoce la respuesta”. Si se hace correctamente, resultará en intervenciones de alto impacto, estrategias con “punto de inflexión” y en planes con informes basados en datos reales, todos ellos diseñados para lograr el mejor resultado que se puede obtener de las inversiones: el fin del sida.

Las respuestas a largo plazo se han de financiar con recursos nacionales si es posible, aunque siempre se necesitará financiación internacional. Es necesario aumentar el número de recursos para la respuesta. Los actuales o futuros donantes deberían evaluar e incrementar tanto su contribución al Fondo Mundial, como otros mecanismos financieros innovadores.

  • ONUSIDA debería liderar el desarrollo de una inversión global a largo plazo (20 años) y de una estrategia financiera, identificando los elementos clave y las maneras más eficaces y eficientes de financiarla.
  • Los países han de desarrollar y aplicar criterios de inversión basados en datos, y herramientas para hacer uso de los recursos del modo más eficaz y eficiente a nivel comunitario y nacional.
  • Las autoridades nacionales del sida deberían pedir a todos los socios (nacionales o internacionales) que se adhieran a estos criterios para sacar el máximo partido al dinero invertido.


RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Miles de personas y de organizaciones están involucradas en el Acceso Universal en todos los niveles. Con tantos recursos en juego y con las vidas de millones de personas en peligro, es necesario tener sistemas más fuertes para controlar y dar cuenta de cómo se usan los recursos financieros y humanos, así como para medir el impacto de los mismos.

  • Los programas nacionales deben tener en cuenta en sus decisiones a las personas que viven con el VIH y a los que están en situaciones de mayor riesgo. Son los que tienen más interés en una programación efectiva del VIH: saben lo que funciona, lo que no funciona, y por qué.
  • Los gobiernos deberían responsabilizarse de dirigir los recursos hacia donde más se necesiten, y de controlar con indicadores globales el impacto que tienen las inversiones en el logro de objetivos nacionales.
  • Las autoridades gubernamentales reconocidas, como los parlamentos, deberían ejercer su función supervisora pidiendo informes regulares sobre sus respuestas nacionales al gobierno, a la sociedad civil y a cualquier socio internacional.
  • La Asamblea General de las Naciones Unidas debería seguir elaborando informes bianuales sobre el progreso hacia el Acceso Universal. Las comunidades regionales, económicas y políticas también deberían llevar a cabo evaluaciones rutinarias del progreso hasta que se consiga el Acceso Universal.

Solo la solidaridad total en estos temas cambiará la trayectoria de la epidemia, y tendrá como resultado:

Cero nuevas infecciones.
Cero Discriminación.
Cero muertes relacionadas al sida.